martes 31 de marzo de 2009

Por si alguien no se ha enterado


Por si alguien todavía no se ha enterado, tengo nuevo blog.
Después de mucho pensar, he cambiado de título y de dirección.
Mi nuevo sitio es este: No te pongas estupendo.
Sin más, os espero allí.

sábado 20 de diciembre de 2008

Cierre temporal por reforma y vacaciones

Algunos sitios se cierran temporalmente por vacaciones...otros por reforma.
Yo lo hago por ambas cosas.
Por una parte, estaré casi ausente de internet durante dos semanas (cómo si en los últimos meses hubiera estado mucho).
Por otra parte, quiero cambiar varias cosas de este blog. Tenía dos opciones: mudarme o "transformar" este. Finalmente me he decantado por lo último. Sobretodo porque ya he tenido bastantes mudanzas este año; y aunque las virtuales sean más cómodas, sólo pensar en mover entradas y secciones...que pereza.
Por todo esto, hasta el año que viene no nos "encontraremos" por aquí.
No me atrevo a dar fechas, ya no. Pueden ser semanas o meses.
Lo único que sé es que a partir de ahora se abre un antes y un después en mi rincón en el país de las hadas (para bien o para mal, creo que está será mi última entrada con este título).
Así que supongo que esto no es una despedida definitiva, sino un "hasta pronto".
Por lo tanto...HASTA PRONTO, AMIGOS.

jueves 18 de diciembre de 2008

Última publicación con la revista Sede


Como todo últimamente, llego tarde con esta entrada.
Hace un tiempo ya que publiqué por última vez con la Revista Sede.
Una experiencia corta pero satisfactoria.
Algunos ¿privilegiados? ya han leído el relato en papel.
Para los demás, aquí la tenéis.
Y por pura aclaración, cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Esta historia la escribí hace varios meses, antes de que mi vida diera este giro.
Espero que os guste.

"Vivir, no sobrevivir"
Tengo treinta y tres años y acabo de nacer. ¿Suena extraño, no?.
Quizás tendría que explicarlo mejor. Sé que lo más normal es decir “he vuelto a nacer”…sin embargo, no es que sienta que tenía otra vida antes que esta…
No he pasado por ningún accidente grave ni me han sometido a una operación complicada que me hayan hecho sentir que estaba cercana a la muerte…simplemente es que por primera vez me siento viva y dueña de mí misma. Siento que he despertado de un largo sueño.
Me miro en el espejo y no me reconozco. Quizás mi madre tenga razón cuando dice que estoy desconocida. Y es que no tengo mucho que ver con la hija que ella tuvo. Somos dos extrañas: ella aprendió a sobrevivir…yo prefiero disfrutar de cada minuto que respiro.
Desde que tengo uso de razón, he hecho lo que se suponía que debía hacer, siguiendo las normas de la sociedad. Debía de convertirme en una mujer de provecho. ¿Qué es exactamente una mujer de provecho?. ¿Estudiar una carrera, acabar en un trabajo estable, casarte, tener hijos, tener buena salud, cuidar de las personas, principalmente de la familia?. Mi vida ya estaba planeada antes de que naciera. Y seguí ese plan al pie de la letra, sin torcerme en ningún momento.
Mis padres me enviaron al mejor colegio de la ciudad. No fueron años fáciles. Nunca fui muy inteligente y me costaba sacar buenas notas. Tuve que estudiar muchas horas para lograrlo. Eso incluía no tener tiempo de ir a clases de pintura.
Una lástima, teniendo en cuenta que pintar era lo que mejor se me daba. Me dijeron que tenía cualidades para convertirme en una gran pintora. Se supone que era una niña prodigio en ese campo. Pero eso no era importante para mi educación. Tenía que centrarme en los estudios para llegar a ingresar en la universidad y conseguir una buena carrera. Así que me esforcé al máximo para llegar a tener un buen expediente académico y dejé para más adelante mi pasión por la pintura. Ya habría tiempo…
Pero en la universidad tuve todavía menos horas libres para dedicarlas al ocio y a mi hobby personal, que no era más que dibujar lo poco que veía del mundo exterior. Tras conseguir la licenciatura realicé un máster para llegar a tener un buen empleo. Y lo logré: acabé trabajando con un puesto estable en una de las empresas más importantes de mi provincia. Mis padres estaban orgullosos de mí. Y yo estaba feliz porque los veía a ellos felices.
A los veintisiete años me encontré con un trabajo estable y un pequeño círculo social con el que compartir mi tiempo. Dentro de esos pocos amigos que tenía, casi todos compañeros de la universidad, estaba Juan. Juan era lo que comúnmente se conoce como un buen partido: inteligente, serio, religioso, con una prometedora carrera como funcionario, fiel a las tradiciones, culto…quizás no muy guapo, pero lo suficientemente atractivo; quizás no muy divertido, pero con el suficiente sentido del humor para no ser el más soso de las reuniones. Mi relación con Juan siempre fue fácil, cómoda y sin apenas altibajos. Una noche me invitó a cenar. A la semana siguiente me llevó un ramo de flores a la salida del trabajo y me dijo que quería salir conmigo. Sí, aunque parezca increíble en estos tiempos, me pidió salir. Yo acepté porque no estaba enamorada de él. Puede sonar contradictorio, sin embargo no lo es. Sólo me había enamorado una vez, a los veinte años, y no había sido una experiencia agradable. Salió mal: él no quería sentirse atado por nada ni por nadie. No quería volver a arriesgarme a sufrir tanto y a derramar tantas lágrimas. No podía permitírmelo.
También se llamaba Juan. Es lo único que tenían en común, el nombre. Juan, mi novio, nunca me hizo daño. Tampoco sentía mariposas en el estómago cuando le veía ni temblaba como una hoja cuando me besaba. Tenía claro que no le amaba, que solamente le quería. Pero todo resultaba sencillo a su lado, así que no tuve ninguna duda cuando me pidió que me casara con él. El amor era para las películas, para los soñadores románticos. Yo no tenía tiempo para soñar. Mis padres, por supuesto, se alegraron mucho de la noticia. Todo su plan, mi vida, iba sobre ruedas. La boda no la recuerdo de una manera especial. Sólo un mero trámite con una corta luna de miel, ya que lo primero era el trabajo. Los dos primeros años de matrimonio nos centramos en conseguir mejores puestos en nuestras respectivas empresas. Teníamos que conseguir un buen nivel económico para conseguir la casa de nuestros sueños. ¿Y mi sueño personal de llegar a ser pintora?. Se resumió en pintar las paredes de nuestro hogar…
Así era yo, así era mi vida. Pasaba los días consiguiendo objetivos, principalmente materiales, para lograr llegar a una meta que yo no había fijado.
Una noche, Juan me sentó junto a él en nuestro lujoso sofá y me dijo que había pensado que ya era hora de que fuéramos padres. Me lo explicó todo detalladamente hasta con un “planning” detallado en un folio, con los mejores meses para concebir nuestro hijo. Hasta eso tenía que estar bien planificado. Yo asentí, al igual que asentía a las órdenes de mi jefe…
Fue entonces cuando vi la luz, me desperté…como se prefiera decir.
A la mañana siguiente me encontré tomando una taza de café y pensando en lo que había sido mi existencia hasta entonces. No recordaba ningún momento en que hubiera sido realmente feliz. Sí recordaba momentos en que había hecho felices a los demás: a mis padres, a mi familia, a mis amigos, a Juan…
Habían ido transcurriendo los años sin apenas darme cuenta de ello, haciendo lo que deseaban los otros, lo que debía de hacer para llegar a ser una mujer realizada, independiente, modélica, “miembro ejemplar” de la sociedad.
Con gran esfuerzo, recordé los dos únicos momentos en los que llegué a rozar la felicidad: cuando el profesor de dibujo de mi colegio me dijo que tenía talento al ver uno de mis cuadros realizados…y cuando Juan, el que no era mi marido, me había besado por primera vez. Sin olvidar las horas dichosas que me proporcionaba llenar de colores un lienzo en blanco. Instantes y sensaciones poco apropiadas y nada recomendables, culpables de que pudiera torcerme y perder el “rumbo dictado”.
Había sido una marioneta cuyos hilos habían sido manejados por ellos, los que nunca se habían detenido a preguntarme cuales eran mis sueños, mis deseos, mis ilusiones. Yo me había dejado hacer porque era el camino fácil, un camino de baldosas amarillas construido por otros y que yo debía de seguir sin rechistar. Eso me liberaba de decisiones propias, de riesgos, de dudas, de miedos…
Detestaba mi trabajo aburrido, me acostaba todos los días con un hombre al que no amaba, seguía los mandamientos de mis padres sin rechistar. Y mostraba siempre una sonrisa fingida que ocultaba mis verdaderos sentimientos.
Dicen que todos los nacimientos son traumáticos. Este también lo fue: sentí que me ahogaba, que no tenía aire para respirar y no podía dejar de llorar. Fueron días duros, dolorosos. Abandoné todo: mi trabajo, mi familia, mi marido, mi hogar artificial…
Menos mal que no llueve para siempre. Pronto salió el arco iris, y con él llegó una enorme sensación de libertad.
Cuando cogí el tren rumbo a un lugar que me alejara de todo, siendo la única responsable de mi destino, llevaba una enorme sonrisa en la cara.
Tengo treinta y tres años y acabo de nacer. Desconozco que me deparará el futuro, pero ahora sé lo que quiero y voy a luchar con todas mis fuerzas para conseguirlo.

lunes 29 de septiembre de 2008

Airbag

Voy con prisas...si no actualizo hoy o mañana, rompo mi ritmo. Y eso no puedo hacerlo. Tengo ya un nivel...
Si tengo que elegir entre actualizar hoy o mañana, lo tengo claro. Hoy es San Miguel. 29 de septiembre. Un día especial cada año que pasa, aunque terceras personas intenten estropeármelo alguna vez.
Tengo pendiente una entrada muy especial (por lo menos para mí), desde junio. Pero de nuevo tendrá que esperar. Hay momentos en que no me apetece pensar mucho en mi rincón, porque ya me he dedicado a comerme mucho la cabeza fuera.
He querido aprovechar para hablar en uno de mis días preferidos del año de una de mis películas preferidas. Justo ahora, cuando la estoy viendo por...ya ni me acuerdo de las veces que la he visto. Y no me canso.
Estoy hablando de Airbag. O como se puede complicar una despedida de soltero.
Tal vez no quede como una película de culto por su fotografía, su magnífica dirección, el excelente guión...no puedes darte de intelectual si la pones en tu filmografía particular.
No tiene desperdicio ninguna de las escenas, ninguno de los personajes...
Si antes de haberla visto, me hubieran dicho que iba a disfrutar tanto de un argumento lleno de visitas a prostíbulos, diálogos repletos de lenguaje soez...por favor, con lo fina que soy yo...no me lo hubiera creído.
¿Pero qué se puede esperar de una película donde el cura es Albert Pla?. Pues eso, minutos llenos de locura, surrealismo y diversión.
Hay tanto que comentar de cada momento de Airbag, que sería imposible escribir una entrada corta como la que pretendo esta noche.
Sólo un mínimo apunte: ¿quién nos iba a decir que el mismo que protagoniza la telenovela "Amor obsoleto" iba a recoger un Oscar años después?.
Hay tantas cosas que tengo que agradecer a esta película...la más importante, descubrir a mi adorado Alberto San Juan. Ahí, ahí estuve, entre él y Fernando Guillén Cuervo, pero al final...Alberto salió vencedor, sobretodo con su carrera profesional posterior.
Así que nada mejor para terminar el día que ver "Airbag"...acompañada de una cerveza bien fresquita. Eso sí, no hay lugar a dudas. Tiene que ser "San Miguel".



martes 2 de septiembre de 2008

Blog, blogger y demás

Como muchos sabréis, el pasado domingo 31 de agosto fue "El Día del Blog".

En varios sitios de internet se estuvo "celebrando" dicho día, cuestionando y opinando sobre lo que era o no era un blog, sobre quien puede ser considerado como blogger y quien no, como tiene que ser un buen blog, como tiene que ser un buen blogger, el contenido, el "continente", los temas importantes, los menos, los lectores, los comentarios, etc...
Todas estas lecturas (sin participación) me hicieron pensar...y eso es raro en mí. ¿O no?.
¿Esto es un blog?, ¿yo soy una blogger?, ¿mi blog es bueno o malo?, ¿mi contenido gusta o no?, ¿mi diseño deja mucho que desear o no?, ¿tengo pocos lectores o los suficientes?...
Y llegué a una única conclusión: me da igual.
Estoy cansada de que la gente ponga etiquetas a todo y decida lo que es bueno o lo que es malo, lo que vale o no vale.
Estoy harta de que intenten definir mi blog y ponerle defectos. Y sí, soy consciente de que una vez que te "muestras" en la red, tienes que tragar con lo bueno y con lo malo.
Más de una vez me han dicho que mi blog no es "definible", que toco "varios palos". Algo que debe de ser un error o un problema. Parece que los blogs "temáticos" tienen más nivel y prestigio que los que hablan de temas variados.
Sé que mi blog puede considerarse un caos: un día publico un relato; otro día mis inquietudes y mis pensamientos sobre el "arte de escribir"; al siguiente hablo de teatro, cortometrajes y otros "sueños ajenos" con los que disfruto; y lo peor...a veces tengo la osadía de exponer mis opiniones y (¡oh, Dios Mío!) contar alguna experiencia personal.
¿Conclusión?. Mi blog no sólo no es temático, sino que además...¡es un blog personal!. Lease:un diario para los que intentan menospreciarlo. Eso se supone que es un insulto: "es que tu blog es personal. El mío sin embargo es temático (cine, televisión, tecnología, informática, música) y por lo tanto es mucho más "cool" y más profesional." O sea...el blog no personal pero sí temático es superdivino de la muerte, lo más de lo más.
Pues mis más sinceras disculpas a todos los que se ofenden con mi blog o no lo ven suficientemente digno para sus extraordinarios ojos y su estupenda mente.
Lo siento, pero no estoy dispuesta a abrir varios blogs: uno para los relatos, otro para el teatro (por dentro y por fuera), otro para mis opiniones, otro para mis "críticas", etc...
Y puedo asegurar que mi blog no es un diario. Escribo diarios "en papel" desde niña y para mí que no, que no se parecen en nada...
Hace poco me dijeron: "es que tu blog no encaja porque habla de tus cosas personales, tus vivencias". ¿?. ¿Mande?. ¡Claro!. Es mi blog, no el del vecino de arriba (otro ejemplo de que esto no es un diario: no tengo vecinos arriba).
Y ahora que nadie se entera, voy a confesar un secreto: en ocasiones veo muertos...no, eso no era...en ocasiones (la mayoría) meto ficción también en lo que se supone que es una "entrada personal". En resumen: que quien quiera saber de mi vida, algo se enterara leyendo este blog, pero no mucho. Algunos de mis gustos, algunos de mis sueños, algunas opiniones, algún relato de los que escribo (no todos los subo aquí)...eso sí. Mi vida, mi día a día...de eso poco y al revés.
Bueno, voy a ir terminando esta entrada, que si yo me estoy cansando de escribirla, no digo los pobres que os esté tocando leerla.
En resumen: no sé si esto es un blog, si yo soy una blogger, si es bueno o malo, si le falla el contenido o el continente, si interesa o no, etc.
Sólo sé que me gusta escribir aquí. Que septiembre me ha traído suficiente energía y actualizaré más a menudo. Que tengo varias ideas, nuevas secciones y ningún pelo en la lengua. Que lo siento, pero voy a seguir hablando de experiencias personales, sobretodo ahora que se acerca un futuro lleno de cambios.
Los que estéis a gusto visitando este rincón, bienvenidos.
Los demás lo tenéis fácil: cerrad la ventana y no volváis. Es lo que yo hago como lectora cuando no me gusta un blog.

 
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